JPEG a WebP: compara el tamaño sin perder lo importante

Para un catálogo o una web, importa una imagen más ligera que conserve lo que el lector necesita, no el archivo más pequeño a cualquier coste visual. Decide primero qué detalles importan.

Mantén constantes las dimensiones

Compara JPEG y WebP con los mismos píxeles y tamaño de presentación. Si reduces uno a la mitad de ancho, mezclarás el ahorro de formato con el de reducir píxeles.

Revisa etiquetas, contornos y degradados primero al tamaño normal y después ampliados. Un centro bonito no compensa información perdida en un borde.

Calidad no es un porcentaje del original

En WebP con pérdida, el ajuste de calidad equilibra tamaño y apariencia. 85 no significa conservar el 85% del detalle. La codificación sin pérdida es otro modo, no un número alto.

Este recorrido produce WebP con pérdida y calidad ajustable. Inspecciona la descarga y compara los bytes; el nombre del formato no garantiza un archivo menor.

Referencias: Google WebP — Quality and lossless encoding are separate controls

Mide cada imagen

WebP puede resultar mayor. Si ahorra poco o daña un detalle, conserva el original o cambia un ajuste adecuado; no impongas la misma decisión a todo.

Abre una muestra en la aplicación de destino antes de reemplazar una biblioteca. Guarda los originales fuera de la cadena de exportación: una copia comprimida para publicar no debe originar todas las ediciones futuras.

Referencias: Google WebP — File size, format features and limitations

Ejemplo: valorar un ahorro

Supongamos un JPEG de 240000 bytes y un WebP visualmente aceptable de 132000, con iguales dimensiones. La diferencia es 108000 bytes: 108000 ÷ 240000 × 100 = 45%. Son cifras inventadas para explicar la cuenta, no una prueba ni promesa del conversor.

Si esa diferencia se repitiera en 20 imágenes, sumarían 2160000 bytes menos. La decisión real depende de cada imagen y de que el destino admita WebP; el ejemplo no garantiza ese ahorro.

Referencias